Podríamos decir que surgió un destello de inteligencia moral en la cadena de Paolo Vasile, pero estaríamos falseando y negando la realidad. Las ciertas motivaciones para prescindir del bascoso programa televisivo “Aquí hay tomate” es el bajo “share” obtenido desde hace unos meses por dicho programa. Siendo número uno en su franja horaria durante casi un lustro, se precipito al vacío empujado por la gravedad.
Difamando, mintiendo, manipulando y vendiendo falsas realidades de putas, camellos, chulos e individuos pseudo-famosos. Cada personaje que paso por su objetivo fue tratado como factor revitalizante para su cuota de pantalla. Escudándose en términos periodísticos para poder explicar su realidad, libertad de expresión, eufemismo de falacia en este contexto.
Gran parte de culpa es exclusivamente del televidente, señoras del hogar, jubilados, estudiante sin futuro, desocupados, que gracias a sus televisores engrandaron el ego de dos pseudo-periodistas, hasta el punto de creerse starts systems. Señores su trabajo dista mucho de un periodismo veraz, dudo mucho que después de un lustro les quede un resquicio de moralidad en sus cabezas, si algún día la tuvieron.
Sociólogos, psicólogos, antropólogos, que sucede para que miles de individuos se queden embaucados delante de la pantalla, no tenemos más aspiraciones que anhelar vidas ajenas. El gran problema no fue la manipulación por parte de productores, guionistas, cámaras, pseudo-periodistas sino el apoyo que tuvo por una parte de la sociedad. Supongo que en el camino de la vida perdimos nuestros valores y nos convertimos en seres repugnantes.
